Pertenece a la familia de los tènidos (Ctenidae), caracterizándose por ser un arácnido de tamaño mediano, donde las hembras alcanzan una longitud corporal de aproximadamente 12 a 18 milímetros, mientras que los machos son ligeramente más pequeños y estilizados, midiendo entre 10 y 14 milímetros. El prosoma presenta una coloración dorsal predominantemente marrón amarillenta a parda, adornada con una banda longitudinal mediana de tono más claro y líneas laterales delgadas de color oscuro. Su opistosoma es de forma ovalada, exhibiendo un patrón dorsal complejo con manchas en forma de cheurón o cuñas oscuras sobre un fondo beige. Las patas son largas, robustas y están provistas de fuertes espinas modificadas para la locomoción rápida y el agarre de presas; muestran un patrón de anillos concéntricos o bandas alternas oscuras y claras, especialmente visibles en la cara ventral de los fémures. El arreglo ocular es típico de la familia, con una disposición en tres filas (2-4-2) que les otorga una visión excelente para la caza nocturna. Sus quelíceros son fuertes, armados con pequeños dientes en los márgenes internos, y dotados de glándulas venenosas eficientes para inmovilizar a sus presas de manera casi instantánea.
Distribución geográfica: Se encuentra distribuida en el Cono Sur de América del Sur, abarcando amplias zonas boscosas y de transición en Brasil meridional y sudoriental (particularmente en estados como Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná y São Paulo), el noreste de Argentina (principalmente en la provincia de Misiones y áreas adyacentes de Corrientes), así como diversas regiones templadas y húmedas de Paraguay y Uruguay. Esta distribución coincide notablemente con biomas húmedos y de transición donde las condiciones de humedad relativa se mantienen estables a lo largo del año.
Ambiente: Habita principalmente en el sotobosque de bosques templados y selvas subtropicales, con una estrecha asociación al ecosistema de la Mata Atlántica y selvas de galería. Prefiere microhábitats terrestres caracterizados por una densa capa de hojarasca, acumulaciones de ramas secas, cortezas caídas y grietas en el suelo o bajo piedras. Su presencia está fuertemente ligada a ambientes sombríos y húmedos, donde la temperatura se mantiene moderada y el suelo ofrece refugio contra la desecación y los depredadores aéreos. Aunque es fundamentalmente terrestre, ocasionalmente puede trepar por la vegetación baja o arbustos durante sus incursiones de caza nocturna.
Alimentación: Es un depredador generalista de hábitos netamente carnívoros que no utiliza telas de captura para obtener su alimento. Su dieta se compone principalmente de una gran variedad de invertebrados terrestres, incluyendo grillos, cucarachas, escarabajos, dípteros y larvas de diversos insectos, así como otros arácnidos de menor tamaño. Para cazar, emplea una estrategia combinada de acecho y persecución activa, detectando a sus presas mediante vibraciones del sustrato percibidas por sus tricobotrios y hendiduras sensoriales, sumado a su aguda visión adaptada a la baja luminosidad. Una vez localizada la presa, realiza un ataque veloz y preciso, sujetándola con sus fuertes patas anteriores e inoculando veneno a través de sus quelíceros para digerirla externamente mediante jugos digestivos antes de absorber los nutrientes licuados.
Comportamiento: Presenta una actividad estrictamente nocturna y solitaria, pasando las horas del día oculta bajo la hojarasca, troncos en descomposición o piedras para evitar la deshidratación y la depredación por parte de aves y pequeños mamíferos. Al caer la noche, emerge de sus refugios para explorar activamente su territorio en busca de alimento o pareja. Es un cursor rápido y ágil, capaz de cubrir distancias considerables sobre el suelo del bosque. No es una especie agresiva por naturaleza hacia los humanos; ante una amenaza, su primera respuesta suele ser la huida rápida hacia la cobertura vegetal profunda o el mimetismo estático contra el suelo texturizado, aunque puede morder si es presionada o manipulada bruscamente.
Reproducción: El ciclo reproductivo se inicia con un complejo ritual de cortejo donde el macho localiza a la hembra siguiendo señales químicas (feromonas) presentes en sus hilos de seda. Para evitar ser devorado, el macho realiza vibraciones rítmicas del abdomen y golpeteos con los pedipalpos sobre el sustrato como señal de pacificación. Una vez aceptado, se produce la cópula, donde el macho transfiere el esperma almacenado en sus bulbos copuladores a la epiginia de la hembra. Posteriormente, la hembra fertilizada construye una ooteca de seda densa y blanquecina donde deposita decenas de huevos. A diferencia de otros tènidos, demuestra un marcado cuidado maternal, transportando activamente el saco de huevos sujeto a sus hileras o quelíceros, o bien custodiándolo celosamente en un nido de seda oculto hasta que las crías emergen. Las pequeñas arañas experimentan varias mudas sucesivas antes de alcanzar la madurez sexual, dispersándose poco después de su nacimiento para evitar el canibalismo.
Categoría de conservación: Actualmente no se encuentra evaluada formalmente en la Lista Roja de la UICN (No Evaluada - NE). Sin embargo, las poblaciones de esta especie enfrentan amenazas locales significativas asociadas con la pérdida, fragmentación y degradación de sus hábitats boscosos nativos, causadas por la expansión agrícola, la urbanización y la deforestación de la Mata Atlántica. La preservación de las reservas forestales continuas y el mantenimiento de la hojarasca natural son factores ecológicos cruciales para asegurar la viabilidad a largo plazo de sus poblaciones en toda su distribución geográfica.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 30/09/2026