Gracias por los comentarios. Entiendo y comparto las ventajas de la observación con binoculares y registro con libretita. Además de las ya enunciadas, una ventaja de este método es que pienso que es el que más ayuda a fijar en la memoria características de las distintas especies; además, los binoculares suelen ser más baratos que las cámaras con zoom, con lo cual, para alguien que recién se está iniciando, la fotografía puede resultar un poco más inaccesible.
Por otro lado, me parece que “gatillar” tiene muchas ventajas que no pueden pasarse por alto:
1. La cámara con zoom puede ser usada como un largavistas y así es posible gatillar después de haber hecho una observación del ave en movimiento.
2. Algunas veces, el proceso de observación lleva más tiempo del que está dispuesta a regalarnos el ave en cuestión, mientras que el gatillo fácil nos permite guardar algo que después veremos si es bueno o inservible. Bien podría ser una foto borrosa o una buena que nos permita identificar a posteriori. En esos casos, no sacar la foto nos deja con las manos vacías.
3. Para personas que no tenemos una buena memoria visual, el registro del ave debe ser llevado a cabo inmediatamente, de lo contrario, después escribimos la mitad de las cosas y efectuamos un registro incompleto, cuando no erróneo, el equivalente a una foto borrosa. Registrar en la libreta en el momento, lleva un tiempo, que necesariamente es sustraído al tiempo de observación propiamente dicha. A veces, en determinadas situaciones, por anotar, uno puede perderse cosas importantes.
4. Es más fácil de compartir en un foro una fotografía que un registro escrito.
5. En mi opinión, la fotografía es un documento que puede analizarse por otras personas con mayor objetividad que un registro escrito.
6. En algunas ocasiones, como la que me tocó vivir hace poco, bajas temperaturas y vientos de 50 km/h dificultan mucho el registro escrito: se vuelan las hojas, se entumecen los dedos, se empaña la lente, etc. El gatillo fácil es una opción muy adecuada en esos casos.
Puede que a veces, el afán de registrar aves que sabemos que no volveremos a ver, en lugares que no volveremos a visitar, nos genere una ansiedad exagerada y queramos tratar de aprovechar lo más que se pueda, especialente si esos lugares son muy poco frecuentados por observadores de aves, en relación a otros destinos más tradicionales. En todo caso, lo que no sirve, se tira.
En resumen, en mi humilde opinión, creo que hay distintas alternativas, cada quien puede elegir la que le parezca mejor, según sea la circunstancia y el lugar del camino en el que se encuentre.