Habita el dosel y los estratos medios de las selvas subtropicales, caracterizándose por ser una rapaz nocturna de porte robusto que alcanza una longitud de entre 40 y 44 centímetros y un peso aproximado de 400 a 600 gramos. Destaca por su disco facial oscuro enmarcado por conspicuas cejas de color leonado o canela amarillento que se extienden hacia el pecho, rasgo que la diferencia claramente de otros integrantes de su género. Sus ojos son de un llamativo color pardo oscuro a amarillo herrumbre, combinados con un pico robusto de tonalidad grisácea o amarillenta. El plumaje dorsal es predominantemente marrón chocolate profundo, mientras que el vientre exhibe un tono ocráceo o amarillento uniforme sin el barrado característico de Pulsatrix melanota. Los juveniles presentan un plumaje predominantemente blanquecino o cremoso con un antifaz negro muy marcado, tardando varios meses en adquirir el patrón definitivo de los adultos.
Distribución geográfica: Se encuentra restringida al centro-este de América del Sur, abarcando el sudeste de Brasil (desde los estados de Bahía y Minas Gerais hasta Río Grande del Sur), el este de Paraguay y el extremo Nordeste de Argentina, específicamente en la provincia de Misiones. Su rango de distribución global coincide de manera casi exacta con los límites remanentes del bioma de la Selva Paranaense o Bosque Atlántico, siendo un endemismo muy representativo de esta región biogeográfica.
Ambiente: Habita principalmente en el interior y los bordes de selvas primarias húmedas, bosques semideciduos y selvas en galería. Aunque prefiere formaciones boscosas densas, maduras y continuas con abundancia de árboles emergentes, muestra cierta tolerancia a bosques secundarios degradados y fragmentos forestales en regeneración, siempre que cuenten con árboles de gran porte que ofrezcan refugio diurno y sitios propicios para el descanso y la reproducción. Se le localiza en un rango altitudinal que va desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 1500 metros de altitud.
Alimentación: Su dieta es fundamentalmente carnívora y oportunista, consistiendo en una gran variedad de presas que captura mediante la técnica de acecho pasivo desde perchas elevadas en el estrato medio de la vegetación. Consume predominantemente pequeños mamíferos como roedores silvestres, marsupiales del género Gracilinanus y murciélagos. También incorpora a su espectro alimenticio grandes insectos nocturnos como escarabajos y polillas, anfibios, reptiles y aves de menor tamaño que se encuentran descansando en las ramas durante las horas de oscuridad.
Comportamiento: Presenta hábitos estrictamente nocturnos y crepusculares, pasando las horas del día oculta en el follaje denso o adherida al tronco de árboles maduros para evitar el acoso de aves paseriformes. Su vocalización es sumamente característica y consiste en una serie rápida de notas graves y descendentes, similar a un golpeteo rápido o un croar profundo, utilizada principalmente para la delimitación territorial y la comunicación de la pareja. Es una especie solitaria o que se mantiene en parejas territoriales monógamas durante todo el año, defendiendo activamente sus dominios frente a otros congéneres.
Nidificación: El período de reproducción se desarrolla principalmente entre los meses de agosto y diciembre. Utiliza para anidar cavidades naturales en árboles maduros de gran diámetro, generadas por la descomposición natural de la madera o por la actividad previa de carpinteros gigantes. La hembra deposita usualmente uno o dos huevos de color blanco, los cuales incuba durante aproximadamente 30 a 35 días mientras el macho se encarga de la provisión exclusiva de alimento. Los pichones permanecen en el nido bajo el cuidado de ambos progenitores durante unas cinco a seis semanas, manteniendo una prolongada dependencia de los adultos que se extiende por varios meses después de abandonar el hueco del nido.
Categoría de conservación: Está catalogada internacionalmente como Preocupación Menor (LC) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Sin embargo, sus poblaciones locales enfrentan amenazas significativas y constantes debido a la deforestación acelerada, la fragmentación del Bosque Atlántico y la pérdida de árboles maduros con cavidades, lo que reduce drásticamente la disponibilidad de sitios aptos para su supervivencia a largo plazo.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 29/08/2026