Es una serpiente de gran tamaño y contextura robusta, capaz de alcanzar longitudes totales de entre 1,5 y 2 metros en ejemplares adultos, siendo las hembras generalmente más corpulentas que los machos. Su coloración de fondo varía entre tonos grisáceos, oliváceos y parduzcos, sobre los cuales resaltan nítidamente tres líneas longitudinales oscuras (una vertebral y dos laterales) que recorren todo el dorso hasta la cola, característica que otorga el epíteto específico a este reptil. La zona ventral presenta tonalidades mucho más claras, habitualmente crema o amarillenta, a menudo con finas salpicaduras oscuras. La cabeza es alargada, bien diferenciada del cuello, con ojos grandes provistos de pupilas redondas que denotan hábitos diurnos. Posee una dentición opistoglifa, con colmillos inoculadores de veneno situados en la parte posterior del maxilar superior, capaces de infligir una mordedura dolorosa acompañada de síntomas locales como edema y eritema en seres humanos.
Distribución geográfica: Se encuentra distribuida de forma endémica en el cono sur de América del Sur, ocupando de manera casi exclusiva el territorio de Argentina. Su rango de dispersión abarca principalmente las ecorregiones del centro y oeste del país, con registros consolidados en las provincias de Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja, Catamarca, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Chubut. Su presencia marca una notable adaptación a las rigurosas condiciones climáticas de la diagonal árida sudamericana, extendiéndose desde las zonas pedemontanas andinas hasta las llanuras esteparias de la Patagonia septentrional.
Ambiente: Habita preferentemente en ambientes áridos y semiáridos, mostrando una fuerte asociación con la provincia biogeográfica del Monte de llanuras y mesetas y la Estepa Patagónica. Prefiere áreas abiertas con vegetación xerófila, arbustales ralos, suelos arenosos o pedregosos, y laderas rocosas expuestas al sol. Su versatilidad ecológica le permite colonizar tanto zonas llanas como valles intermontanos de mediana altitud, evitando las selvas húmedas densas y los bosques cerrados, pero tolerando cierto grado de modificación antrópica en pastizales degradados y zonas rurales periurbanas.
Alimentación: Es un depredador activo con una dieta generalista y oportunista que se compone principalmente de pequeños vertebrados. Su espectro alimenticio incluye una alta proporción de lagartijas (especialmente del género Liolaemus), pequeños roedores cricétidos, aves paseriformes que anidan a baja altura o en el suelo, y ocasionalmente otros reptiles de menor tamaño. Para someter a sus presas, utiliza una combinación de acecho activo, sujeción mecánica mediante constricción moderada e inoculación de su veneno duvernoyano, el cual posee propiedades proteolíticas y neurotóxicas que inmovilizan rápidamente a la víctima antes de su deglución.
Comportamiento: Presenta hábitos marcadamente diurnos y una locomoción predominantemente terrestre, aunque demuestra notables habilidades trepadoras que le permiten ascender a arbustos bajos en busca de presas o sitios de termorregulación. Es un animal heliófilo que requiere de prolongadas sesiones de asoleamiento matutino para alcanzar la temperatura corporal óptima para su actividad. Frente a amenazas potenciales, adopta una postura defensiva característica que incluye el aplanamiento dorsoventral del cuello, siseos audibles y descargas de mordidas rápidas si se ve acorralada, aunque su primera opción suele ser la huida veloz hacia la vegetación densa o grietas rocosas.
Reproducción: Es una especie ovípara cuyo ciclo reproductivo está fuertemente influenciado por la estacionalidad climática de las regiones templadas y áridas que habita. El cortejo y la cópula ocurren durante los meses de primavera, coincidiendo con el aumento de las temperaturas y la disponibilidad de recursos alimenticios. Las hembras realizan una única postura anual que oscila entre 8 y 18 huevos elípticos de cáscara flexible, los cuales son depositados en microhábitats protegidos con niveles adecuados de humedad, tales como nidos abandonados de roedores, bajo rocas grandes o en oquedades del suelo. El período de incubación se extiende por aproximadamente 60 a 75 días, eclosionando las crías a finales del verano con una longitud de unos pocos centímetros y total independencia de sus progenitores.
Categoría de conservación: Está catalogada como una especie de Preocupación menor (LC) según las evaluaciones globales de la UICN y los listados nacionales de la Asociación Herpetológica Argentina. Aunque sus poblaciones se consideran estables a lo largo de su amplia distribución, enfrenta amenazas locales significativas representadas por la pérdida y fragmentación de hábitat debido a la expansión agrícola, el sobrepastoreo caprino y la urbanización. Asimismo, sufre una constante persecución directa y matanza por parte de pobladores rurales debido al desconocimiento generalizado sobre su importancia ecológica y el temor infundado hacia su condición de serpiente venenosa.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 26/07/2026