Es un singular mamífero acorazado caracterizado por poseer un caparazón rígido pero flexible dividido en dos grandes placas (escapular y pélvica) unidas por tres bandas móviles centrales. Esta estructura de color marrón grisáceo o amarillento le otorga una flexibilidad única. Su peso oscila típicamente entre 1 y 1.6 kilogramos, con una longitud corporal de 22 a 27 centímetros y una cola corta de aproximadamente 6 centímetros. A diferencia de otros armadillos, sus extremidades presentan una adaptación notable: las patas delanteras poseen garras robustas y afiladas, mientras que los dedos de las patas traseras están fusionados en una estructura similar a una pezuña, lo que le obliga a caminar apoyando las puntas de las garras delanteras. Su cabeza está protegida por un escudo cefálico triangular independiente.
Distribución geográfica: Habita de manera nativa en las regiones centrales de América del Sur. Su rango de distribución abarca el bioma del Gran Chaco y áreas adyacentes, extendiéndose desde el centro y oriente de Bolivia, casi la totalidad de Paraguay, hasta el norte y centro de Argentina (llegando a provincias como San Luis y Mendoza). También se registra su presencia en el suroeste de Brasil, específicamente en los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul.
Ambiente: Se asocia principalmente con ecosistemas semiáridos y xéricos. Prefiere bosques secos caducifolios, sabanas arbustivas, pastizales secos y zonas de matorral espinoso típicas del chaco seco. Evita las selvas lluviosas densas y las zonas excesivamente húmedas, mostrando una clara preferencia por terrenos llanos donde el suelo sea lo suficientemente firme para desplazarse, aunque no necesariamente requiere suelos blandos para excavar.
Alimentación: Su dieta es predominantemente insectívora, especializada en el consumo de hormigas y termitas. Utiliza su agudo sentido del olfato para localizar hormigueros y termiteros subterráneos o dentro de troncos en descomposición. Con sus poderosas garras delanteras, rompe las estructuras de los nidos de insectos y utiliza su lengua larga y pegajosa para capturarlos rápidamente. De manera complementaria, consume larvas de coleópteros, arañas, frutos caídos, semillas y, ocasionalmente, pequeños vertebrados o materia vegetal suave durante la temporada de escasez de insectos.
Comportamiento: Presenta hábitos mayormente solitarios y patrones de actividad que varían según la estación del año; es principalmente diurno durante el invierno para aprovechar las horas cálidas y se vuelve nocturno en verano para evitar las temperaturas extremas del Chaco. A diferencia de otros armadillos, no es un excavador asiduo y rara vez construye sus propias madrineras, prefiriendo utilizar túneles abandonados de otros animales o buscar refugio bajo la densa vegetación espinosa. Su mecanismo de defensa es extraordinario: ante una amenaza, se repliega sobre sí mismo hasta formar una esfera perfecta y hermética, encajando su cabeza y cola como piezas de un rompecabezas, lo que bloquea el acceso de los depredadores a sus partes blandas.
Reproducción: El ciclo reproductivo se concentra principalmente entre los meses de octubre y enero. Tras un periodo de gestación que dura aproximadamente 120 días, la hembra da a luz a una sola cría (rara vez dos). Al nacer, el neonato presenta los ojos cerrados y su caparazón es blando y de consistencia coriácea, el cual se endurece rápidamente a las pocas horas de nacer, permitiéndole caminar y seguir a su madre. La lactancia dura alrededor de 72 días, momento en el cual la cría comienza a alimentarse de insectos de forma independiente. La madurez sexual se alcanza aproximadamente al año de vida.
Categoría de conservación: Actualmente se encuentra catalogado como Casi Amenazado (NT) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Las principales amenazas que enfrenta Tolypeutes matacus son la pérdida y fragmentación de su hábitat debido a la expansión de la frontera agrícola y ganadera, sumado a la caza intensa para el consumo de su carne y la fabricación de artesanías. Su mecanismo de defensa pasivo de enrollarse en bola lo hace extremadamente vulnerable a la captura directa por parte del ser humano.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 14/09/2026