Presenta un marcado dimorfismo sexual y un pico sumamente ornamental. Este ranfástido mide entre 33 y 37 centímetros de longitud total, con un peso corporal que oscila entre los 140 y 170 gramos. Los machos exhiben el plumaje de la cabeza, el cuello y el pecho de un color negro intenso, contrastando fuertemente con una franja auricular de tonalidad amarillo brillante. Por su parte, las hembras sustituyen estas zonas oscuras por un tono marrón castaño rojizo muy característico. Ambos sexos comparten un dorso verde oliva, rabadilla roja, y la piel periorbital de un llamativo color azul verdoso. El rasgo más diagnóstico es su pico robusto de coloración gris verdosa a amarillenta, adornado con tres a cinco manchas verticales oscuras a lo largo de la mandíbula superior e inferior.
Distribución geográfica: Se localiza de manera endémica en la ecorregión de la Selva Atlántica de América del Sur. Su área de ocurrencia abarca desde el estado de Bahía hasta Río Grande del Sur en el este de Brasil, extendiéndose hacia el oeste hasta el este de Paraguay y alcanzando el extremo noreste de Argentina, específicamente en la provincia de Misiones.
Ambiente: Habita principalmente en el estrato medio y el dosel de bosques húmedos tropicales y subtropicales, así como en bosques de montaña y áreas boscosas secundarias maduras. Prefiere ambientes prístinos y densos de la Mata Atlántica, desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 1000 metros de altitud, evitando zonas excesivamente fragmentadas o abiertas.
Alimentación: Posee un régimen alimentario predominantemente frugívoro, consumiendo una amplia variedad de frutos silvestres, con especial preferencia por los de las palmeras (Euterpe edulis), higueras (Ficus) y diversas especies de la familia Cecropiaceae. Sin embargo, complementa activamente su dieta con proteínas de origen animal, capturando grandes artrópodos, orugas, pequeños lagartos, ranas arborícolas e incluso saqueando nidos para consumir huevos y polluelos de otras aves.
Comportamiento: Se desenvuelve generalmente de forma discreta, moviéndose de manera solitaria, en parejas monógamas o en pequeños grupos familiares de pocos individuos. A diferencia de los tucanes más grandes, es un ave más bien silenciosa que pasa desapercibida en la vegetación densa. Su vocalización es un croar rítmico y grave, similar al canto de algunos anfibios. Realiza vuelos cortos y ondulados entre el follaje para evitar ser detectada por depredadores aéreos.
Nidificación: Utiliza cavidades naturales en troncos de árboles en descomposición o aprovecha nidos abandonados de carpinteros (Picidae), situados a alturas variables entre los 4 y 12 metros del suelo. La hembra deposita una puesta típica de 2 a 4 huevos blancos. Ambos progenitores participan activamente en la incubación, la cual se prolonga por un período aproximado de 16 días, así como en la posterior alimentación y cuidado higiénico de los pichones dentro del nido, que lo abandonan tras unos 40 días de desarrollo.
Categoría de conservación: Está catalogada como Preocupación Menor (LC) en la Lista Roja de la UICN debido a su rango geográfico relativamente amplio. No obstante, sus poblaciones se encuentran en continuo declive a causa de la acelerada pérdida de hábitat provocada por la deforestación, la fragmentación de la Mata Atlántica y la captura ilegal para el comercio de mascotas exóticas.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 31/08/2026