Descripción: Picaflor muy llamativo de 12 a 19 cm. según longitud de cola, mucho más larga y vistosa en machos. Macho: vientre verde con subcaudal marrón claro y garganta verde brillante. Dorso y rabadilla púrpura rojiza; cola muy larga, profundamente furcada, rojo brillante con puntas negras, inconfundible. Hembra: dorso verde con rabadilla rojiza; garganta y pecho blanco-beige finamente moteados de verde; mancha blanca ocular; cola rojiza más corta y furcada, sin largas rectrices externas.
Distribución: Andes desde Colombia hasta el NOA. En Argentina está presente en Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Córdoba y San Luis; ocasionalmente más al este durante desplazamientos invernales.
Hábitat: Yungas y quebradas arbustivas del NOA; también sierras centrales y pastizales de altura. Laderas secas con matorrales, desfiladeros rocosos y ambientes semiáridos con presencia de cardones. Especialmente entre 2.000–5.000 m. pero puede llegar al nivel del mar en descenso invernal. Principalmente residente con movimientos altitudinales; en invierno puede descender hacia el este, llegando ocasionalmente hasta Buenos Aires.
Alimentación: Se alimenta principalmente de néctar, visitando flores de arbustos, enredaderas y cardones, especialmente en ambientes abiertos y de montaña. Presenta comportamiento territorial sobre plantas en flor, que defiende activamente de otros picaflores. Complementa su dieta con pequeños artrópodos (insectos y arañas), que captura en vuelo o recolecta del follaje, aportando proteínas esenciales.
Comportamiento: Generalmente solitario. Machos muy conspicuos, activos y territoriales, suelen posarse en sitios expuestos desde donde vigilan flores y realizan vuelos de persecución, y realizan frecuente comportamiento de despliegue: abren y mueven la larga cola en vuelo o al posarse, lo que aumenta su visibilidad. Vuelo ágil y potente, con desplazamientos largos entre parches de vegetación.
Reproducción: Nido en forma de copa, construido con musgos y líquenes, colocado en paredones rocosos, arbustos o queñoas (Polylepis). Puesta de 2 huevos. Incubación de 20 días a cargo de la hembra. Durante la época reproductiva, el macho realiza vuelos de exhibición en forma de arco o péndulo, destacando la larga cola.
Categoría de conservación: Especie no amenazada a nivel nacional ni internacional. Se trata de una especie común y adaptable a sitios modificados.
Autor de esta compilación: Diego Carus y María Belén Dri – 03/04/2026