Presenta una morfología esbelta y sumamente vistosa que lo distingue de manera inmediata de otros miembros de su familia. Este taxón posee una longitud corporal que oscila entre los 70 y 76 centímetros, caracterizándose por un plumaje predominantemente gris humo o gris plateado en el dorso y flancos, el cual contrasta de forma espectacular con un llamativo parche de color blanco puro a ambos lados del cuello. Su cabeza exhibe matices grisáceos delicados, coronada por un pico largo y delgado de tonalidad amarillo-verdosa que se torna intensamente rojo-anaranjada en su base comisural. El rasgo anatómico más sobresaliente y que le otorga su denominación común es el color rojo coral brillante de sus patas y pies palmeados, una coloración sumamente intensa y diagnóstica en los adultos. Sus ojos poseen un iris de un tono verde esmeralda o azul grisáceo muy particular. No se aprecia un dimorfismo sexual marcado en cuanto a la coloración del plumaje, aunque los machos tienden a ser ligeramente mayores en promedio. Los ejemplares juveniles se diferencian claramente por poseer un plumaje de tonos marrón cenizo, careciendo de la viveza roja en las patas y del parche blanco cervical, los cuales van adquiriendo de forma gradual a medida que alcanzan la madurez reproductiva.
Distribución geográfica: Se localiza de manera primordial a lo largo de la corriente de Humboldt en la costa pacífica de América del Sur. Su rango de distribución septentrional se inicia en el norte de Perú, específicamente cerca de la Isla Lobos de Tierra, extendiéndose de forma continua hacia el sur a lo largo de todo el litoral chileno, alcanzando el archipiélago de Chiloé y, de manera más esporádica, los canales de la región de Magallanes. Existe asimismo una población reproductiva aislada, de gran importancia biológica, en la costa atlántica meridional, concentrada en la provincia de Santa Cruz en Argentina, particularmente en la zona de la ría Deseada y áreas adyacentes del golfo San Jorge, lo que representa una distribución disyunta muy singular para este especialista marino.
Ambiente: Habita de manera estricta en ecosistemas marinos litorales, mostrando una fuerte preferencia por sectores de costas rocosas escarpadas, acantilados marinos imponentes, islotes rocosos y cavernas expuestas al oleaje directo. A diferencia de otros cormoranes de la región, evita activamente las bahías llanas con playas de arena o los estuarios fangosos poco profundos. Requiere de paredes verticales inaccesibles y plataformas de piedra con pendientes pronunciadas que le provean sitios de descanso y plataformas seguras frente a depredadores terrestres. Se desenvuelve en aguas costeras frías y profundas asociadas a surgencias marinas ricas en nutrientes.
Alimentación: Posee una dieta predominantemente piscívora y bentónica, caracterizándose por ser un depredador oportunista de tamaño mediano. Se alimenta de una amplia variedad de peces pequeños que habitan las zonas submareales y de algales, incluyendo pejerreyes, anchovetas y diversos componentes de la familia de los blénidos. Complementa de forma significativa su ingesta diaria con una alta proporción de invertebrados marinos, tales como crustáceos decápodos (incluyendo camarones y pequeños cangrejos), así como pequeños cefalópodos que captura con gran destreza mediante buceos propulsados exclusivamente por sus extremidades posteriores.
Comportamiento: Destaca por ser una especie de hábitos marcadamente menos gregarios que otros cormoranes simpátricos. Suele buscar alimento de manera individual o en parejas, rara vez formando grandes bandadas de alimentación cooperativa. Es un excelente buceador que se sumerge desde la superficie del agua, realizando inmersiones que pueden durar decenas de segundos a profundidades moderadas. Al regresar a tierra, busca posaderos en las salientes más empinadas de los acantilados, donde adopta la típica postura de secado de alas, aunque su plumaje es notablemente más impermeable que el de otros parientes biológicos. Su vuelo es directo, rápido y se ejecuta a baja altura sobre la superficie marina.
Nidificación: Se lleva a cabo de forma colonial, aunque las colonias suelen ser pequeñas y dispersas, albergando desde unas pocas parejas hasta algunas decenas de individuos. El emplazamiento del nido es sumamente específico, seleccionándose grietas estrechas, repisas verticales y salientes de acantilados marinos de difícil acceso. El nido es una estructura sólida y cóncava construida principalmente a base de macroalgas marinas frescas y secas, restos de vegetación halófita, plumas y detritos, todo lo cual es firmemente aglutinado y adherido a la roca mediante el uso de su propio guano. La puesta consta habitualmente de 2 a 4 huevos de color blanco-azulado con una capa calcárea externa. Ambos progenitores comparten de manera equitativa las tareas de incubación y la posterior alimentación de los poyuelos altriciales.
Categoría de conservación: Se encuentra catalogada actualmente bajo la categoría de Casi Amenazada (NT) según los criterios globales de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Las principales amenazas que afectan la viabilidad de sus poblaciones incluyen la degradación de su hábitat costero debido al desarrollo de infraestructura portuaria, la perturbación humana en las colonias de cría, la recolección ilegal de guano y la mortalidad incidental por ahogamiento en redes de enmalle de la pesca artesanal. Adicionalmente, las fluctuaciones drásticas en la disponibilidad de alimento provocadas por eventos climáticos extremos como El Niño ejercen una severa presión demográfica sobre sus poblaciones norteñas.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 21/08/2026