Burlisto yungueño de aproximadamente 16–18,5 cm de longitud. Presenta una silueta esbelta, cola relativamente larga y cabeza grande con un pico robusto y relativamente ancho, rodeado por conspicuas vibrisas. La corona es negruzca, levemente crestada y eréctil, contrastando con los lados de la cabeza y el dorso pardo oliváceo. La garganta y la parte superior del pecho son blanquecinos a gris claro, generando un marcado contraste con el vientre y las subcaudales de color amarillo intenso. Las alas presentan discretos bordes pálidos en las coberteras y terciarias, pero carecen prácticamente de tonalidades rufas, al igual que la cola, rasgo que permite diferenciarlo fácilmente de otros miembros del género. Las patas son gris negruzcas, el iris pardo y posee un fino anillo periocular blanquecino. Ambos sexos son similares, mientras que los juveniles presentan tonos más apagados y algo más parduzcos.
Distribución geográfica: Es una especie ampliamente distribuida en el continente americano, con trece subespecies reconocidas que se extienden desde el sudoeste de Estados Unidos, México y Centroamérica hasta gran parte de Sudamérica. A lo largo de su extensa distribución ocupa ambientes desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 3.400 m s.n.m., dependiendo de la región y la subespecie considerada. En Argentina está representada por la subespecie Myiarchus tuberculifer atriceps, característica de los Andes subtropicales y las Yungas australes. Esta forma se distingue por su corona intensamente negra y la ausencia casi total de coloración rufa en las alas y la cola. En Argentina se distribuye en las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca, donde es considerada una especie residente, aunque podría realizar desplazamientos altitudinales locales dentro de las Yungas.
Ambiente: Habita las selvas de las Yungas y sus bordes, desde la selva pedemontana hasta los bosques montanos superiores, entre aproximadamente 400 y 2.000 m s.n.m. Frecuenta el interior y los bordes de bosques húmedos, claros con árboles dispersos, bosques secundarios y áreas con abundante vegetación arbórea, donde suele moverse en estratos medios y altos.
Alimentación: Se alimenta principalmente de insectos y otros pequeños artrópodos, complementando su dieta con pequeños frutos. Captura sus presas revisando hojas, ramas y ramillas mediante cortos vuelos desde una percha, o bien realizando pequeñas salidas aéreas para atrapar insectos en vuelo. Con frecuencia participa de bandadas mixtas junto a otras especies insectívoras, especialmente fuera de la época reproductiva.
Comportamiento: Es una especie bastante discreta, generalmente observada sola o en parejas. Suele permanecer inmóvil durante largos períodos en ramas internas del bosque, desde donde realiza breves desplazamientos para alimentarse. Su vocalización es una de las mejores formas de detectarlo: emite un silbido prolongado, melancólico y lastimero, además de otras notas cortas y agudas utilizadas como llamadas de contacto.
Nidificación: Nidifica en cavidades naturales de árboles, huecos en ramas quebradas o antiguas cavidades excavadas por carpinteros. El nido consiste en una taza poco definida construida con fibras vegetales, ramitas, hojas secas y plumas, tapizada internamente con pelos y elementos más finos, incluyendo ocasionalmente mudas de piel de serpiente. La puesta es de cuatro a cinco huevos de color blanco crema con abundantes manchas pardas y violáceas.
Categoría de conservación: Considerado de Preocupación Menor (LC) a nivel internacional. En Argentina no posee una categoría nacional de amenaza. Aunque mantiene una amplia distribución y puede ser relativamente frecuente en ambientes adecuados, depende de la conservación de los bosques yungueños y de la continuidad de la cobertura arbórea, por lo que la degradación y fragmentación de estos ambientes podrían afectar localmente sus poblaciones.
Autor de esta compilación: María Belén Dri y Diego Carús – 22/07/2026