Descripción: Pato mediano de aproximadamente 40 cm, altamente especializado en ambientes de ríos de montaña. Cola rígida y larga que usa como apoyo en corrientes fuertes. Pico rojo anaranjado, delgado y flexible, adaptado a raspar superficies rocosas. Patas rojizas. Espejo alar con banda verde iridiscente visible en la cara dorsal del ala, evidente en vuelo. Espolones en las alas. Marcado dicromatismo sexual. Macho con cabeza y cuello blancos con llamativo patrón de líneas negras, pecho y flancos negros o variables según subespecie, dorso gris oscuro finamente vermiculado. Hembra muy distinta, con dorso grisáceo y partes ventrales rufo intenso a ladrillo. Juveniles más apagados, grisáceos con vientre claro barrado.
Subespecies (en Argentina): berlepschi en el noroeste, de menor tamaño relativo, con garganta blanca y negro restringido al pecho superior, partes inferiores más ocráceas.
Armata en Andes centrales y patagónicos, macho con patrón blanco y negro más contrastado y extendido, flancos más oscuros.
Distribución: A lo largo de la cordillera de los Andes desde Venezuela hasta el sur de Chile y Argentina.
En Argentina se distribuye exclusivamente en ambientes andinos, con dos subespecies bien definidas. M. a. berlepschi habita el noroeste en Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y La Rioja, en ríos de Yungas, prepuna y quebradas altoandinas. M. a. armata habita los Andes desde San Juan y Mendoza hacia el sur a través de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, asociada a ríos de montaña en bosque andino-patagónico y ecotonos.
Ambiente: Ríos y arroyos de montaña de corriente rápida, aguas frías y bien oxigenadas, con fondo rocoso, rápidos, cascadas y pozos. Utiliza sectores con grandes rocas emergentes y barrancas altas. Presente principalmente en ambientes boscosos como las Yungas, desde el pedemonte hasta el bosque montano, y el bosque andino patagónico. Aunque también puede aparecer en ambientes más abiertos como quebradas áridas altitudinalmente por arriba de las Yungas, y en ecotonos de bosque con estepa patagónica. En las Yungas comparte hábitat con el mirlo de agua (Cinclus schulzii).
Habita desde aproximadamente 300 hasta 4.000 m según la región, alcanzando las mayores alturas en el noroeste. Residente, con movimientos locales y dispersión de juveniles a lo largo de los ríos antes de establecer territorios.
Comportamiento: Generalmente en parejas o grupos familiares, fuertemente territorial a lo largo de tramos de río que defiende activamente. Pasa gran parte del tiempo posado sobre rocas emergentes o alimentándose. Excelente nadador y buceador, se desplaza contra la corriente utilizando alas y patas. Ante peligro suele zambullirse o volar bajo siguiendo el río. Territorial todo el año, con interacciones frecuentes entre parejas vecinas. Vuela bajo y rápido siempre siguiendo el curso del río. Machos emiten silbidos agudos y claros de pocas notas, hembras con llamados más ásperos. También vocalizaciones de alarma y comunicación territorial.
Alimentación: Principalmente invertebrados acuáticos, especialmente larvas de insectos adheridas a rocas. Se alimenta buceando en aguas rápidas, raspando superficies con su pico flexible y buscando entre las piedras. Dieta dominada por efemerópteros, tricópteros, dípteros y otros macroinvertebrados bentónicos.
Cría: Nidifica durante la primavera y verano, en grietas de rocas, cavidades en barrancas o entre raíces y estructuras cercanas al agua, pone generalmente 3 a 4 huevos, la hembra incuba y ambos padres defienden el territorio y crían a los pichones.
Estado de conservación: A nivel global está categorizado con Preocupación Menor, aunque con tendencia poblacional decreciente. En Argentina está considerado Amenazado. Si bien mantiene presencia a lo largo de su distribución, existen evidencias de disminución poblacional, especialmente en la subespecie patagónica. Entre las principales amenazas se destacan la alteración de ríos por actividades humanas, turismo en cursos de agua, represas, introducción de peces exóticos como salmónidos que compiten por alimento, y depredación por especies invasoras como el visón americano. La conservación de ríos de montaña en buen estado es clave para su supervivencia, y existen poblaciones protegidas en varias áreas naturales del país.
Autor de esta compilación: Diego Carus y María Belén Dri – 03/04/2026