Echinopsis haematantha es una especie de planta suculenta perteneciente al género
Echinopsis, dentro de la familia Cactaceae. Es endémica del noroeste de Argentina, específicamente de las provincias de Salta, Tucumán y Catamarca.
Echinopsis haematantha es una especie de cactus que crece de forma solitaria o ramificada, formando pequeños grupos. Su cuerpo presenta una forma aplanado-globosa o corto-cilíndrica y alcanza hasta 12 cm de altura y de 5 a 8 cm de diámetro. El color de la epidermis varía entre el verde oliva, el verde parduzco y el verde grisáceo. Posee una raíz napiforme prominente, similar a una zanahoria.
La planta tiene entre 12 y 15 costillas dispuestas en espiral, bajas y estrechas. Sobre ellas aparecen areolas redondas y blancas, de las que surgen espinas con una gran variabilidad cromática, desde el amarillo hasta el marrón oscuro o el negro. Forma de 1 a 4 espinas centrales, robustas, desiguales y a menudo ganchudas, que pueden alcanzar hasta 6 cm de longitud. También desarrolla de 10 a 12 espinas radiales delgadas, aciculares y adpresas al cuerpo, que se entrelazan entre sí y pueden llegar a 1,2 cm.
Las flores se abren durante el día y presentan forma de embudo corto, con colores que van del amarillo al naranja, a veces con ligeros matices púrpuras. Alcanzan de 3 a 4 cm de diámetro. Los frutos son globosos u ovalados, con tonalidades que varían del verde al pardo violáceo; tienen consistencia semicarnosa y se abren al alcanzar la madurez.
Distribución y hábitat: El área de distribución nativa de esta especie se localiza en el noroeste de Argentina, específicamente de las provincias de Salta, Tucumán y Catamarca. Habita principalmente en biomas desérticos o de matorral seco, sobre suelos rocosos a altitudes comprendidas entre los 2000 y 3000 m s. n. m.
Taxonomía: La primera descripción de esta especie fue como
Echinocactus haematanthus publicada en 1905 por el botánico argentino Carlos Luis Spegazzini en la revista ilustrada
Anales del Museo Nacional de Buenos Aires, ser. 3, 4: 498.
Más tarde, el botánico británico David Richard Hunt trasladó la especie al género
Echinopsis, por lo que pasó a llamarse
Echinopsis haematantha. Registró estos cambios en la revista científica
Bradleya 9: 88, publicada en 1991.
Etimología
- Echinopsis: nombre genérico formado a partir de la palabra latina ĕchīnus (que significa ‘erizo’) y la palabra griega opsis (que se traduce como ´de aspecto similar a´), en alusión a los tallos globosos y espinosos que presentan las especies de este género.
- haematantha: epíteto específico formado a partir de las palabras griegas haima (que significa ´sangre´) y anthos (que se traduce como ´flor´), en alusión al color rojo sangre oscuro que presentan las flores de la planta.
Sinonimia
Estado de conservación: En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la especie está clasificada como de “Preocupación Menor (LC)”, lo que indica que, en la actualidad, no enfrenta un riesgo elevado de extinción.
Sin embargo, aunque su estado de conservación es relativamente favorable, la especie puede verse afectada por diversas actividades humanas, especialmente la construcción de carreteras, que provoca la fragmentación de su hábitat y un aumento del riesgo de atropellos. Estos factores, si no se gestionan adecuadamente, podrían comprometer sus poblaciones a largo plazo.
Usos: Echinopsis haematantha se cultiva principalmente como planta ornamental y crece durante el verano sin presentar grandes dificultades. Requiere una maceta amplia y un sustrato bien drenado y poroso que permita la aireación de las raíces, ya que procede de zonas con suelos volcánicos y se adapta mejor a condiciones ligeramente ácidas.
La planta necesita un periodo de reposo en invierno y debe mantenerse casi seca en esa época; no obstante, un sustrato seco durante demasiado tiempo puede dañarla, del mismo modo que la humedad combinada con bajas temperaturas. En primavera inicia su crecimiento, por lo que el riego debe aumentar de forma gradual. Durante el verano se riega con regularidad, siempre que el drenaje sea adecuado y la maceta no acumule agua. En los días más calurosos puede requerir riegos más frecuentes si continúa en crecimiento activo.
Requiere de pleno sol, aunque conviene evitar la radiación más intensa del verano; en condiciones de poca luz desarrolla un crecimiento excesivamente verde y se vuelve más sensible a la pudrición por exceso de riego. No siempre requiere fertilización si el sustrato es reciente, y solo se recomienda abonar en verano cuando no se ha trasplantado en ese periodo. A partir del otoño no se debe aplicar fertilizante para evitar un crecimiento blando que resulta perjudicial durante el invierno.
La especie soporta heladas moderadas, hasta unos –5 °C, siempre que permanezca seca. Necesita trasplantes periódicos hasta alcanzar el tamaño deseado y resulta susceptible a plagas como la araña roja, las cochinillas y las escamas. La propagación se realiza por semilla tras la última helada o por hijuelos.