Es un ofidio de tamaño pequeño a moderado, que generalmente presenta una longitud total que oscila entre los 40 y 60 centímetros. Su cuerpo es de complexión esbelta y ligeramente comprimido lateralmente, lo que le otorga una apariencia estilizada. La coloración dorsal base varía de marrón claro, grisáceo a amarillento, adornada con líneas longitudinales oscuras muy conspicuas que recorren todo el cuerpo, destacando una banda posocular oscura que se extiende desde detrás del ojo hasta la región del cuello. Su cabeza es diferenciada del cuello, con un hocico corto y ojos grandes provistos de una pupila vertical elíptica, característica típica de hábitos crepusculares. Presenta una dentición de tipo opistoglifa, con colmillos inoculadores de veneno ubicados en la parte posterior del maxilar superior, cuya secreción es tóxica para sus presas pero generalmente de baja peligrosidad para los seres humanos, causando sintomatología local leve en caso de mordedura accidental.
Distribución geográfica: Se distribuye ampliamente por el centro-sur de América del Sur, abarcando territorios en el sudeste y sur de Brasil, el centro y este de Paraguay, gran parte de Uruguay y las provincias del noreste de Argentina, tales como Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco y Buenos Aires, alcanzando el límite sur de su rango en la región pampeana húmeda.
Ambiente: Habita preferentemente en ecosistemas abiertos y de transición, mostrando una fuerte asociación con humedales, pastizales inundables, esteros, cañadas y las márgenes de cuerpos de agua dulce. Es una especie común en las ecorregiones del Chaco Húmedo, la Pampa y el Cerrado, tolerando de manera notable los entornos modificados por actividades agropecuarias de baja intensidad, siempre que mantengan parches de vegetación nativa y humedad constante.
Alimentación: Su dieta es principalmente carnívora y generalista, con una marcada preferencia por los anfibios anuros. Consume activamente una gran diversidad de ranas y sapos de las familias Hylidae y Leptodactylidae. De manera complementaria, puede depredar sobre pequeños lagartos, crías de roedores y, ocasionalmente, otros pequeños vertebrados que comparten su microhábitat semiacuático. Su técnica de caza combina el acecho activo con el uso de su saliva tóxica para inmovilizar rápidamente a las presas capturadas.
Comportamiento: Presenta una actividad predominantemente crepuscular y nocturna, aunque puede registrarse activa durante los días nublados o templados. Es una serpiente de hábitos fundamentalmente terrestres y semiacuáticos, con una notable destreza para nadar y desplazarse entre la densa vegetación palustre. Ante amenazas potenciales, despliega conductas defensivas que incluyen el aplanamiento lateral del cuerpo para simular un mayor tamaño, vibración de la cola y, si es acorralada, lanzará mordeduras rápidas defensivas de advertencia.
Reproducción: El sistema reproductivo de este taxón es de tipo vivíparo, una estrategia evolutiva muy ventajosa en ambientes con fluctuaciones hídricas y térmicas constantes. El período de gestación ocurre durante los meses cálidos de primavera y verano. La hembra da a luz directamente a crías completamente formadas y autosuficientes, con camadas que oscilan habitualmente entre 5 y 15 neonatos, los cuales miden aproximadamente entre 12 y 15 centímetros al nacer y comienzan a alimentarse de forma independiente de pequeños invertebrados y renacuajos tras su primera muda cutánea.
Categoría de conservación: Actualmente se clasifica bajo la categoría de Preocupación Menor (LC) en las listas rojas internacionales, debido a su amplia distribución y a su capacidad de adaptación a hábitats antrópicos semi-alterados. Sin embargo, las poblaciones locales sufren presiones debido a la degradación de los humedales, la canalización de cursos de agua, el uso intensivo de agroquímicos que reducen la disponibilidad de sus presas anfibias y la matanza directa por el temor injustificado que generan los reptiles en las comunidades humanas.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 01/09/2026