Pertenece a un grupo de insectos hemípteros de tamaño mediano que se caracterizan por su conspicuo aparato estridulador y su coloración altamente mimética. El taxón Dorisiana drewseni presenta una longitud corporal que ronda los 28 a 35 milímetros y una envergadura alar que puede alcanzar con facilidad los 90 milímetros. Su cuerpo exhibe tonalidades variegadas que varían entre el verde oliva, el marrón claro y el ocre, lo que le otorga un excelente camuflaje cuando se posa en las cortezas de las plantas hospederas. La cabeza es ancha, con grandes ojos compuestos situados lateralmente y tres ocelos dispuestos en triángulo en el vértice. Las alas anteriores, o tégminas, son completamente hialinas y transparentes, con una venación robusta de color marrón a verdoso que se torna más oscura hacia los márgenes apicales. Los machos poseen un aparato estridulador sumamente desarrollado en la base del abdomen, protegido por opérculos bien desarrollados que cubren las cavidades de los timbales.
Distribución geográfica: Se encuentra ampliamente distribuida en la porción meridional de Sudamérica, registrándose poblaciones estables y abundantes en Brasil (especialmente en los estados de Minas Gerais, São Paulo, Río de Janeiro y Goiás), así como en regiones septentrionales de Argentina y en diversas áreas boscosas de Paraguay.
Ambiente: Habita principalmente en biomas de Cerrado y en las zonas de transición hacia la Mata Atlántica, adaptándose con éxito tanto a bosques primarios conservados como a formaciones arbustivas secundarias, áreas agrícolas con arbolado disperso y parques urbanos con presencia de especies arbóreas nativas o exóticas.
Alimentación: Presenta un régimen alimentario estrictamente fitófago y estilete-succionador durante todas sus etapas de desarrollo activo. Los adultos se alimentan de la savia elaborada y del xilema de árboles y arbustos, perforando la corteza de las ramas tiernas mediante su aparato bucal picador-chupador. Por su parte, las ninfas subterráneas extraen fluidos de los sistemas radiculares de diversas plantas hospedantes, principalmente de leguminosas forestales y otras especies de porte leñoso.
Comportamiento: Destaca por su actividad predominantemente diurna durante los meses más cálidos y húmedos del año, coincidiendo con la temporada de lluvias austral. Los machos emiten un canto potente, agudo y monótono que sirve para la agregación de individuos de su misma especie y para el cortejo de las hembras. Este sonido, producido por la rápida vibración de las membranas de los timbales, constituye una de las firmas acústicas más distintivas de la estación estival en su área de distribución.
Reproducción: El ciclo biológico se inicia cuando la hembra, tras la cópula, utiliza su ovopositor aserrado para incrustar los huevos en pequeñas hendiduras realizadas en los tejidos tiernos de las ramas altas de los árboles. Tras completarse el desarrollo embrionario, las ninfas de primer estadio emergen, caen al suelo e inmediatamente se entierran, iniciando una prolongada fase fosorial bajo tierra que puede durar varios años. Durante este periodo subterráneo, construyen un intrincado sistema de túneles y mudan de piel en varias ocasiones a medida que crecen. Al alcanzar el último estadio ninfal, emergen a la superficie durante la noche, ascienden por los troncos y realizan la metamorfosis final para transformarse en adultos, dejando atrás la exuvia adherida a la corteza.
Categoría de conservación: Actualmente no se encuentra evaluada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). No obstante, la pérdida acelerada y la fragmentación de su hábitat natural debido a la expansión agrícola y al desarrollo urbano representan amenazas indirectas que podrían afectar a las poblaciones locales.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 09/08/2026