Presenta una envergadura alar que oscila entre los 40 y 50 milímetros, caracterizándose por un dimorfismo sexual poco pronunciado a simple vista. La cara dorsal de sus alas exhibe un fondo de color marrón oscuro a negro brillante, atravesado por una banda transversal de tonalidades azul turquesa o verde metálico altamente iridiscente, la cual capta la luz de forma espectacular durante el vuelo activo. En contraste, la faz ventral revela un patrón de coloración aposemática sumamente complejo y distintivo: las alas anteriores muestran una base de color rojo carmín intenso o carmesí, mientras que las alas posteriores presentan un fondo blanco cremoso ornamentado con finas líneas concéntricas de color negro, las cuales configuran de manera casi exacta la silueta de los números 80 u 88, un rasgo evolutivo clave para desorientar a potenciales depredadores visuales como aves y reptiles.
Distribución geográfica: Se localiza de manera nativa en las regiones subtropicales y templadas de América del Sur. Su rango de distribución conocido abarca el sur y sudeste de Brasil, extendiéndose ampliamente por el este de Paraguay, el noroeste y nordeste de Argentina (principalmente en provincias de la cuenca del Plata como Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Chaco), y alcanzando los límites septentrionales y fluviales de Uruguay. Es una especie representativa de los ecosistemas forestales asociados a la Mata Atlántica y los sistemas de los ríos Paraná y Uruguay.
Ambiente: Habita principalmente en el sotobosque y el dosel de selvas subtropicales húmedas, bosques de galería, selvas marginales ribereñas y áreas de transición forestal. Es común encontrarla en zonas alteradas por la actividad humana, como claros de bosque, senderos turísticos, bordes de caminos rurales, parques públicos y jardines arbolados, siempre que existan cursos de agua dulce cercanos y una presencia constante de vegetación nativa que sirva de refugio y sustento para sus poblaciones.
Alimentación: En su fase adulta o de imago, este lepidóptero posee un aparato bucal de tipo espiritrompa con el cual absorbe nutrientes únicamente en estado líquido. Su dieta es predominantemente saprófaga, alimentándose activamente de frutos en descomposición, savia fermentada que exuda de árboles heridos, sales minerales disueltas en el barro húmedo (un comportamiento biológico conocido como puddling), excrementos de mamíferos y, ocasionalmente, néctar de flores silvestres. Durante el estadio larvario, la oruga es estrictamente fitófaga, consumiendo las hojas de plantas de la familia Cannabaceae, con una marcada preferencia por el género Celtis, incluyendo la especie arbórea conocida popularmente como tala (Celtis tala).
Comportamiento: Destaca por ser un volador sumamente ágil, rápido y de trayectoria errática, lo que le permite esquivar con gran éxito los ataques de aves insectívoras. Es de hábitos netamente diurnos y muestra su mayor dinamismo durante las horas más cálidas y soleadas del día. Los machos suelen manifestar un comportamiento territorial acentuado, posándose en troncos expuestos al sol o en el follaje a media altura para vigilar su territorio y detectar hembras. Tienen una fuerte tendencia a posarse sobre el suelo húmedo en grupos mixtos con otras especies de mariposas para absorber sodio, y no es inusual que se asienten con confianza sobre la piel humana atraídas por las sales del sudor.
Reproducción El ciclo biológico se inicia cuando la hembra fertilizada deposita huevos de forma individual en el envés de las hojas tiernas de la planta hospedera. Tras la eclosión, emerge una larva de color verde brillante provista de llamativas prolongaciones espinosas o escolos en la cápsula cefálica que asemejan pequeñas astas, lo cual le sirve de camuflaje defensivo contra depredadores invertebrados. La oruga pasa por cinco estadios de desarrollo antes de transformarse en una crisálida de color verde pálido suspendida de las ramas por un cremáster. Este proceso de metamorfosis completa está estrechamente vinculado a las fluctuaciones de temperatura y humedad de las estaciones cálidas.
Categoría de conservación Actualmente no se encuentra registrada bajo una categoría de amenaza global en la Lista Roja de la UICN debido a su amplia distribución y abundancia relativa. Sin embargo, a nivel regional, sus poblaciones enfrentan presiones debido a la fragmentación de hábitat provocada por la deforestación, la expansión agrícola y la urbanización descontrolada que elimina su flora hospedera nativa. Su preservación a largo plazo está ligada a la conservación de los corredores biológicos boscosos y la flora nativa en entornos periurbanos.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 11/09/2026