Pertenece a la familia Thraupidae y se caracteriza por ser un paseriforme de tamaño pequeño a mediano, con una longitud corporal aproximada de entre 13,5 y 15 cm y un peso promedio que oscila entre los 14 y 18 g. Esta ave presenta un conspicuo dimorfismo sexual evidente en el diseño cefálico y la intensidad cromática del plumaje. El macho adulto exhibe una prominente máscara negra que cubre el área loral, las mejillas y la región auricular, contrastada notablemente por una fina superciliar blanca que se proyecta hacia la nuca y una garganta del mismo tono albo. La corona es de tonalidad negra azabache, mientras que el manto y el dorso muestran una coloración gris ceniza con matices oliváceos suaves y discretas estrías oscuras. Las partes ventrales son blanquecinas con un leve lavado anteado en los flancos. Sus alas son redondeadas, con cobertoras ribeteadas de tono canela o amarillento, y la cola, de tono negruzco, cuenta con las rectrices externas ampliamente blancas, detalle muy visible durante el vuelo de escape. El pico es robusto y cónico, con la mandíbula superior negruzca y la mandíbula inferior de un llamativo amarillo anaranjado. La hembra presenta un patrón similar pero atenuado, reemplazando el negro de la cabeza por tonos pardo grisáceos, con un contraste facial menos riguroso y zonas ventrales teñidas de gamuza claro.
Distribución geográfica: Posee un rango fragmentado en América del Sur, confinado a biomas de sabana y pastizales naturales. Se distribuye principalmente en el centro y sur de Brasil (destacando los estados de Mato Grosso, Goiás, Minas Gerais, São Paulo y una población disyunta en la Isla de Marajó clasificada bajo la subespecie Coryphaspiza melanotis marajoara), el este de Bolivia (departamentos de Santa Cruz, Beni y La Paz), el este de Paraguay (departamentos como Concepción, San Pedro e Itapúa) y el extremo noreste de Argentina, con registros contemporáneos limitados principalmente a la provincia de Corrientes y relictos aislados en Misiones y Formosa, habiendo desaparecido de gran parte de su distribución austral histórica.
Ambiente: Habita preferentemente en formaciones de pastizales abiertos no degradados asociados al bioma del Cerrado, pastizales mesófilos, sabanas arboladas conocidas localmente como campo limpio y campo sujo, así como pajonales inundables estacionales y bordes de esteros. Requiere extensiones con vegetación herbácea densa y madura, dominada por gramíneas perennes de gran porte (como Trachypogon, Elionurus y Andropogon), intercaladas con arbustos dispersos y montículos de termiteros. Es sumamente sensible al sobrepastoreo y a la alteración del régimen hídrico o de fuego, evitando terrenos agrícolas intensivos o áreas sometidas a quemas anuales severas.
Alimentación: Mantiene una dieta omnívora con marcada estacionalidad, compuesta primordialmente por semillas de gramíneas nativas e invertebrados terrestres. Durante la época reproductiva incrementa sustancialmente el consumo de artrópodos, capturando pequeños coleópteros, saltamontes, hormigas, orugas y arácnidos, esenciales para satisfacer los requerimientos proteicos de los pichones. Forrajea casi con exclusividad en el estrato más bajo, buscando granos caídos entre la broza o desprendiéndolos con destreza directamente de las espigas mediante maniobras acrobáticas breves.
Comportamiento: Se distingue por sus hábitos marcadamente terrícolas y crípticos, desplazándose con agilidad sobre el suelo entre las matas densas mediante caminatas y carreras ágiles, adoptando una postura baja. Cuando se asusta, suele preferir correr antes que emprender el vuelo; si se ve forzado a volar, efectúa desplazamientos cortos, ondulantes y a muy baja altura, dejándose caer abruptamente en la espesura del pasto. Durante la temporada de celo, los machos vocalizan desde perchas expuestas, como varas florales altas, postes de alambrados o arbustos enanos, emitiendo un canto bisilábico metálico y penetrante para delimitar sus territorios. Se los observa en solitario, en parejas o en pequeños grupos familiares dispersos.
Nidificación: El período reproductivo abarca desde octubre hasta febrero, coincidiendo con la temporada de lluvias estivales en el cono sur. Construye un nido en forma de taza profunda y abierta, elaborado meticulosamente con tallos secos, fibras vegetales finas y raíces delgadas, forrado internamente con pelos o plumón suave. Esta estructura es emplazada directamente sobre el suelo o a escasos centímetros de este, expertamente camuflada en la base de una densa mata de pasto o bajo una mata de vegetación rastrera. La nidada consta regularmente de 2 a 3 huevos, de color blanco o crema pálido, ornamentados con manchas pardas y rojizas concentradas en el polo mayor. Ambos progenitores atienden a la prole, alternándose en la alimentación de los volantones, los cuales abandonan el nido con relativa premura antes de dominar por completo el vuelo sostenido.
Categoría de conservación: Está clasificada internacionalmente como una especie Vulnerable (VU) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sus poblaciones globales experimentan una marcada tendencia regresiva y un agudo aislamiento genético como consecuencia directa del drenaje de humedales, la conversión de sabanas nativas en campos de cultivo mecanizado de soja y plantaciones forestales, y el uso desmedido del fuego para el manejo de pasturas ganaderas, lo que reduce drásticamente las matas de pasto maduras esenciales para su supervivencia.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 24/10/2026