Presenta un marcado dimorfismo sexual y una estructura física robusta, con una longitud corporal que oscila entre los 60 y 72 centímetros y un peso que varía de 2,7 a 3,5 kilogramos. El macho posee un plumaje predominantemente blanco en la cabeza, el cuello y el pecho, mientras que el dorso y los flancos exhiben un fino barrado de color negro. Existen dos morfos principales en los machos: el morfo barrado, que presenta bandas oscuras en el abdomen, y el morfo blanco, característico de la subespecie insular Chloephaga picta leucoptera, cuyo vientre es completamente inmaculado. La hembra, por el contrario, muestra una coloración general de tono marrón rojizo o canela, con un denso barrado negro en el pecho y los flancos, lo que le otorga un camuflaje óptimo frente a los depredadores terrestres. En ambos sexos, el pico es corto y de color negro, pero las extremidades inferiores difieren notablemente: los machos tienen patas de color gris oscuro o negruzco, mientras que las hembras las presentan de un llamativo tono amarillo anaranjado.
Distribución geográfica: Se localiza en el extremo sur de Sudamérica, abarcando una vasta área que comprende la Patagonia argentina y chilena, el archipiélago de Tierra del Fuego y las Islas Malvinas. Durante la temporada reproductiva estival, las poblaciones continentales se concentran en las latitudes más australes de ambos países, descendiendo hasta el Cabo de Hornos. Al llegar el invierno, estas poblaciones emprenden una migración hacia el norte, distribuyéndose por las llanuras pampeanas del centro de la Argentina, alcanzando provincias como Buenos Aires, La Pampa y el sur de Córdoba, así como los valles centrales de Chile. Por su parte, la subespecie Chloephaga picta leucoptera es residente permanente en las Islas Malvinas y no realiza movimientos migratorios de larga distancia.
Ambiente: Habita principalmente en ecosistemas abiertos y despejados de baja altitud, mostrando una clara preferencia por las estepas arbustivas, los pastizales húmedos conocidos localmente como mallines, las praderas inundables y las llanuras semiáridas de la estepa patagónica. También es frecuente encontrarla en áreas modificadas por la actividad humana, como campos agrícolas, pasturas artificiales destinadas a la ganadería y zonas despejadas cercanas a asentamientos rurales. Durante la época de cría, se asocia estrechamente a cuerpos de agua dulce, tales como márgenes de ríos, arroyos, lagos y lagunas temporales, que le proporcionan vías de escape rápidas y alimento fresco. En los periodos de invernada y migración, puede frecuentar zonas costeras, estuarios marítimos y campos cultivados de rastrojo.
Alimentación: Posee hábitos alimentarios estrictamente herbívoros, estando su aparato digestivo adaptado para procesar grandes volúmenes de material vegetal fibroso. Su dieta se compone fundamentalmente de gramíneas, brotes tiernos de pastos, hojas de plantas vasculares, raíces, rizomas y semillas que recolecta directamente del suelo mediante el pastoreo continuo. Entre las especies vegetales más consumidas se encuentran las de las familias Poaceae y Cyperaceae. Ocasionalmente, complementa su nutrición con frutos silvestres y bayas de la región patagónica. Debido a su preferencia por los pastos jóvenes y nutritivos, suele pastar en zonas donde el ganado ovino o bovino mantiene el manto vegetal corto, lo que facilita su acceso a las porciones más tiernas de la vegetación.
Comportamiento: Exhibe una conducta marcadamente gregaria durante el invierno y los periodos de migración, llegando a formar bandadas de cientos o miles de individuos que se alimentan y descansan de forma comunitaria para reducir el riesgo de depredación. Sin embargo, al inicio de la primavera, esta cohesión se disuelve y las parejas reproductoras se vuelven altamente territoriales y agresivas, defendiendo sus áreas de nidificación mediante despliegues visuales y vocalizaciones estridentes. El repertorio vocal es dimórfico: el macho emite un silbido agudo y metálico, mientras que la hembra produce un graznido ronco y repetitivo. Aunque es un volador fuerte y resistente, prefiere desplazarse caminando y suele recurrir a la carrera o al nado si se siente amenazado, especialmente durante el periodo de muda anual de las plumas de vuelo, cuando queda temporalmente incapaz de volar.
Nidificación: El proceso reproductivo se desarrolla entre los meses de octubre y enero. La hembra selecciona un sitio protegido en el suelo, usualmente oculto entre pastos altos, arbustos espinosos o grietas rocosas, siempre a una distancia prudencial de un cuerpo de agua. El nido consiste en una depresión somera que la hembra reviste meticulosamente con material vegetal seco y una abundante capa de plumón que se arranca de su propio pecho. Deposita una nidada de 5 a 8 huevos de color blanco crema, cuya incubación dura aproximadamente 30 días y es realizada exclusivamente por la hembra. Durante este periodo, el macho permanece en las inmediaciones vigilando atentamente el territorio y alertando ante cualquier peligro. Los polluelos son nidífugos, abandonando el nido a las pocas horas de nacer para ser guiados por ambos progenitores hacia zonas de alimentación seguras, alcanzando la independencia y el vuelo tras unos 70 días de desarrollo.
Categoría de conservación: Está catalogada globalmente en la categoría de Preocupación Menor (LC) de la Lista Roja de la UICN, debido a su amplia distribución geográfica y a que sus poblaciones generales se consideran estables, especialmente las de las Islas Malvinas. No obstante, las poblaciones continentales del norte de su rango de invernada en Argentina han sufrido un declive histórico debido a la pérdida de hábitat por la expansión agrícola, la caza furtiva y la persecución por parte de productores agropecuarios que la consideran erróneamente una competidora directa del ganado por el pasto disponible. En la actualidad, existen normativas locales y esfuerzos de manejo orientados a mitigar estos conflictos y a proteger sus áreas clave de nidificación en la Patagonia.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 27/07/2026