Descripción: El único bailarín de las Yungas, de 13 cm, cuerpo compacto, cola cuadrada relativamente corta y pico corto y levemente comprimido, típico del género. Patas anaranjadas.Presenta marcado dicromatismo sexual:
Macho: negro con dorso celeste brillante y corona rojo oscuro. En despliegue puede erizar las plumas de la cabeza, formando una pequeña cresta.
Hembra: pardo oliva, con alas y cola más pardas y leve anillo ocular claro. El juvenil es similar a la hembra.
Distribución geográfica: Se distribuye por las Yungas del sur de Perú y Bolivia. En Argentina fue registrado por primera vez en 2014 en Salta, expandiendo desde entonces su rango conocido. Actualmente presenta poblaciones estables en Salta y Jujuy, siendo particularmente común en el Parque Nacional Calilegua.
Ambiente: Habita quebradas húmedas de selva montana y pedemontana de las Yungas entre los 600 y 2.000 msnm, moviéndose principalmente en el sotobosque y estratos medios, en ambientes con buena cobertura vegetal y presencia de arbustos frutales. Durante la época reproductiva ocupa principalmente la selva montana, descendiendo en invierno hacia sectores más bajos del pedemonte.
Alimentación: Principalmente frugívoro, consumiendo frutos de especies nativas como del género Rubus. Durante la fructificación de arbustos, pueden agruparse varios individuos. Complementa su dieta con artrópodos, que captura mediante vuelos cortos desde perchas bajas.
Comportamiento: Se mueve en el interior de la vegetación densa. Muy vocal, emite silbidos claros y penetrantes, generalmente en series, muchas veces en coro entre varios machos. Durante los despliegues puede producir sonidos adicionales de tipo mecánico. Si bien sus cortejos no están muy bien descriptos, al parecer lo realizan en grupo como otras especies del género. En época reproductiva los machos se reúnen en leks, donde vocalizan de manera persistente desde perchas elevadas, realizando desplazamientos mediante saltos largos entre posaderos, acompañados por sonidos particulares; al posarse, retoman inmediatamente el canto (obs. personal). Las hembras, más discretas, se desplazan activamente en estratos bajos, realizando vuelos cortos y elásticos a veces desde perchas bajas o incluso desde el suelo, muchas veces en búsqueda de alimento (obs. personal).
Nidificación: El nido es una pequeña tacita construida con fibras vegetales y hojas secas. Se ha registrado una puesta de dos huevos blanquecinos con pintas pardas.
Categoría de conservación: Categorizada internacionalmente como Preocupación Menor (LC) y aún no evaluada a nivel nacional debido a que, en Argentina, la historia de esta especie es reciente. Desde su primer registro en 2014, pasó en pocos años de ser una rareza inesperada a convertirse en un habitante regular de las Yungas del noroeste. Su presencia hoy es cada vez más notoria, con poblaciones estables. Sin embargo, se desconocen aún las causas de su expansión, así como su dinámica futura en el país. Todo indica que el bailarín yungueño continúa en pleno proceso de establecimiento, y no sería sorprendente que en los próximos años siga avanzando hacia el sur, colonizando nuevas áreas de Yungas.
Autor de esta compilación: Diego Carús y María Belén Dri – 11/04/2026