Es un anfibio anuro de aspecto extraordinariamente robusto y globular, caracterizado por su cabeza desproporcionadamente grande que se fusiona con un cuerpo redondeado y una boca extremadamente ancha. Los adultos exhiben un marcado dimorfismo sexual en tamaño, alcanzando las hembras longitudes de hasta 14 centímetros, mientras que los machos promedian entre 9 y 11 centímetros. La coloración dorsal es altamente llamativa, mostrando un patrón complejo de manchas verdes brillantes, marrones y rojizas sobre un fondo amarillento, lo que les proporciona un camuflaje críptico perfecto en el mantillo de la vegetación. Presenta proyecciones carnosas similares a pequeños cuernos sobre sus ojos, derivados de pliegues dérmicos, y su mandíbula inferior cuenta con procesos odontoides altamente osificados que funcionan como dientes capaces de ejercer una presión de mordida formidable.
Distribución geográfica: Se localiza de manera nativa en el Cono Sur de Sudamérica, abarcando principalmente las regiones centro y este de Argentina (en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa), extendiéndose hacia el sur de Uruguay y de forma marginal en el estado de Rio Grande do Sul en el extremo meridional de Brasil.
Ambiente: Habita preferentemente en los biomas de pastizales y estepas de la región pampeana, caracterizados por llanuras templadas con precipitaciones estacionales. Utiliza microhábitats terrestres húmedos, seleccionando bordes de lagunas temporales, pastizales inundables y zonas agrícolas de baja intensidad, donde los suelos arcillosos o arenosos facilitan su hábito de excavación.
Alimentación: Funciona como un depredador generalista de emboscada con hábitos extremadamente voraces. Su dieta es notablemente diversa e incluye artrópodos grandes, roedores pequeños, lagartijas, aves paseriformes terrestres y otros anfibios, registrándose frecuentes eventos de canibalismo con congéneres de menor tamaño; su técnica consiste en permanecer enterrado casi por completo, dejando solo expuestos los ojos y el dorso, esperando pacientemente a que la presa se acerque para atraparla con un rápido movimiento impulsado por sus fuertes extremidades posteriores.
Comportamiento: Presenta un estilo de vida predominantemente fossorial y sedentario, utilizando un tubérculo metatarsal endurecido en sus patas traseras para excavar y enterrarse hacia atrás en el suelo húmedo. Durante los períodos de sequía extrema o frío invernal, entra en un estado de estivación o letargo, formando un capullo protector con múltiples capas de piel muerta acumulada para reducir la pérdida de agua. Su temperamento es territorial y defensivo, reaccionando ante amenazas mediante el inflado de su cuerpo, la emisión de chillidos agudos de advertencia y arremetiendo con mordeduras vigorosas.
Reproducción: Es un reproductor explosivo cuyos eventos reproductivos están estrechamente vinculados a las primeras lluvias torrenciales de la primavera y el verano. Los machos acuden en masa a charcas temporales someras y emiten un canto de llamada profundo para atraer a las hembras. Tras el amplexo axilar, la hembra deposita entre 1000 y 2000 huevos que se hunden y se dispersan individualmente en el fondo del cuerpo de agua. El desarrollo embrionario es sumamente rápido; los renacuajos eclosionan en pocas horas y exhiben un comportamiento carnívoro y macrófago muy inusual, alimentándose activamente de larvas de otros anfibios y comunicándose mediante llamadas acústicas subacuáticas.
Categoría de conservación: Actualmente se encuentra catalogado como Casi Amenazado (NT) a nivel global por la UICN, enfrentando severas presiones debido a la pérdida, fragmentación y degradación de su hábitat natural causadas por la expansión de la frontera agrícola y la urbanización. Adicionalmente, sus poblaciones sufren una mortalidad directa debido a la persecución humana motivada por falsos mitos sobre su toxicidad, sumado al impacto del comercio ilegal como mascota exótica.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 28/08/2026