Es un imponente crotálido de cuerpo robusto y cabeza bien diferenciada del cuello, que se destaca por alcanzar longitudes promedio de 1,2 a 1,5 metros, con registros máximos que pueden rondar los 1,7 metros en hembras adultas. Su patrón de coloración es altamente diagnóstico y complejo, presentando un fondo de tonos marrón claro, grisáceo o leonado, sobre el cual se disponen de 16 a 27 pares de marcadas manchas laterales oscuras en forma de "C", "teléfono" o "herradura", finamente bordeadas de blanco o amarillo pálido. En la parte superior de la cabeza, de forma triangular, exhibe un dibujo característico en forma de cruz blanca o de ancla, lo que le otorga varios de sus nombres comunes. Posee fosetas loreales altamente sensibles a la radiación infrarroja y una dentición solenoglifa con colmillos retráctiles capaces de inocular un potente veneno necrotizante y hemotóxico.
Distribución geográfica: Se localiza ampliamente en el centro y sur de América del Sur. Su rango geográfico abarca el sudeste de Brasil (estados de Minas Gerais, São Paulo, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul), la totalidad del territorio de Uruguay, el centro y este de Paraguay, y el norte y centro de Argentina (llegando a provincias australes como Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, San Luis y Mendoza).
Ambiente: Habita preferentemente en biomas húmedos o de transición, con una marcada afinidad por los ecotonos entre pastizales e hidrosistemas. Es común hallarla en bañados, esteros, cañadas, selvas en galería y bordes de bosques templados y subtropicales. También tolera áreas perturbadas por la actividad antrópica, colonizando campos de cultivo de caña de azúcar o arroz, pastizales ganaderos y zonas pedregosas de serranías bajas donde abunda la cobertura vegetal protectora.
Alimentación: Basa su dieta casi exclusivamente en pequeños mamíferos, mostrando una clara especialización hacia los roedores. Entre sus presas predilectas se encuentran ejemplares del género Cavia (como el apereá), ratones de campo y ratas de agua. Utiliza su agudo sistema termorreceptor para detectar y emboscar a sus presas en la oscuridad, propinando una rápida mordedura para inyectar su veneno y rastreando luego el rastro químico del animal moribundo mediante su lengua bífida y el órgano vomeronasal.
Comportamiento: Presenta hábitos mayoritariamente crepusculares y nocturnos, reduciendo su actividad durante las horas de mayor insolación diurna, período en el cual suele permanecer oculta bajo troncos caídos, hojarasca densa o cavidades rocosas. Es de movimientos lentos y pausados, confiando en su extraordinario camuflaje críptico para pasar desapercibida; sin embargo, al sentirse amenazada, adopta una postura defensiva en forma de "S", hace vibrar velozmente su cola contra el sustrato para emitir un zumbido de advertencia y puede lanzar ataques rápidos y precisos.
Reproducción: Es una especie de reproducción vivípara (u ovovivípara), donde las hembras gestan los embriones internamente sin la producción de huevos con cáscara. El ciclo reproductivo es predominantemente estacional, ocurriendo los apareamientos a finales de la primavera o durante el otoño. Tras un período de gestación que puede durar varios meses, la hembra da a luz camadas de entre 10 y 25 crías vivas, aunque en ejemplares de gran tamaño se han registrado partos de hasta 40 neonatos. Al nacer, los juveniles miden aproximadamente 22 a 25 centímetros y son completamente independientes y venenosos desde el primer instante.
Categoría de conservación: No se encuentra catalogada en peligro crítico a nivel global, siendo clasificada generalmente bajo preocupación menor debido a su amplia distribución y resiliencia ecológica. No obstante, las poblaciones locales sufren una constante presión antrópica debido a la pérdida, fragmentación y alteración de su hábitat original por la expansión agrícola y ganadera, sumado a la eliminación sistemática por parte de pobladores rurales debido a la peligrosidad de su mordedura.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 03/08/2026