Pertenece a un grupo singular de crustáceos decápodos anomuros (Aegla platensis) que se caracterizan por presentar un caparazón plano y piriforme, de aspecto intermedio entre un cangrejo y una langosta. Presenta un rostro prominente y aguzado, ligeramente curvado hacia arriba, con una quilla media bien definida. Sus pinzas o quelípedos son fuertemente asimétricos, siendo uno notoriamente más robusto que el otro, adaptado para la defensa territorial y la manipulación de alimentos. El abdomen se encuentra parcialmente doblado bajo el cefalotórax, pero conserva urópodos y un telson bien desarrollados, lo que le permite dar rápidos saltos hacia atrás cuando se ve amenazado. La coloración general del cuerpo varía entre tonos marrón oliváceo, verde grisáceo y ocre, lo que le proporciona un mimetismo sumamente eficaz con los sustratos rocosos y detritos del fondo fluvial. Los machos adultos alcanzan una longitud de caparazón de entre 18 y 28 milímetros, exhibiendo un tamaño promedio sustancialmente mayor que el de las hembras.
Distribución geográfica: Se encuentra ampliamente distribuido en las cuencas de agua dulce del Cono Sur de América del Sur. Su presencia está documentada en el sur y sudeste de Brasil (abarcando estados como Río Grande del Sur, Santa Catarina y Paraná), en la totalidad de la red hidrográfica de Uruguay, en el noreste de Argentina (principalmente en las provincias de Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires, dentro de las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay), y en ciertas áreas ribereñas de Paraguay.
Ambiente: Habita principalmente en cursos de agua lóticos de corriente moderada a rápida, como arroyos serranos y ríos de llanura, caracterizados por aguas frías, limpias y altamente oxigenadas. Es una especie marcadamente bentónica que requiere sustratos heterogéneos compuestos por gravas, cantos rodados, rocas fragmentadas y abundante hojarasca. Estos elementos del fondo fluvial resultan cruciales para su supervivencia, ya que les proveen de innumerables refugios físicos contra depredadores y evitan el arrastre por la corriente.
Alimentación: Presenta un régimen alimenticio marcadamente omnívoro y oportunista, actuando también como un importante consumidor de detritos. Su dieta se compone de una mezcla de materia orgánica en descomposición, microalgas bentónicas, macrófitas acuáticas y una gran variedad de pequeños invertebrados, tales como larvas de insectos (principalmente efemerópteros y quironómidos), oligoquetos y pequeños moluscos gastrópodos. Su papel trófico es crucial en los ecosistemas de agua dulce, ya que acelera la descomposición de la hojarasca alóctona.
Comportamiento: Es de hábitos predominantemente nocturnos y crepusculares, permaneciendo oculto bajo rocas o troncos sumergidos durante las horas de mayor insolación para evitar a los depredadores visuales. Exhibe una marcada conducta territorial y agresiva, especialmente los machos dominantes, quienes defienden activamente sus refugios individuales mediante despliegues visuales y combates con sus quelípedos. A diferencia de otros cangrejos, posee una notable agilidad locomotora, siendo capaz de caminar hacia adelante, atrás y hacia los costados, así como de realizar escapes natatorios rápidos hacia atrás mediante la flexión vigorosa de su abdomen.
Reproducción: Posee un desarrollo de tipo directo o epimórfico, lo que significa que carece de fases de vida larvaria libre en el plancton. El ciclo reproductivo se concentra mayoritariamente durante las estaciones de otoño e invierno, cuando las temperaturas del agua descienden. Las hembras transportan y protegen una puesta que oscila entre 70 y 200 huevos adheridos a sus pleópodos bajo el abdomen. Las crías eclosionan directamente como juveniles con una morfología idéntica a la de los adultos, permaneciendo aferradas al cuerpo de la madre durante sus primeros días de vida para asegurar su supervivencia.
Categoría de conservación: Actualmente es catalogada bajo una condición de Preocupación Menor (LC) a nivel global en la Lista Roja de la UICN, debido a su amplia distribución geográfica. Sin embargo, a nivel local y regional, muchas de sus poblaciones enfrentan graves amenazas de declive debido a la contaminación agrícola por pesticidas, la deforestación de bosques de ribera que provoca la sedimentación de los lechos rocosos, y la fragmentación del hábitat causada por represas hidroeléctricas.
Compilación y publicación: EcoRegistros – 11/09/2026