Descripción: Es una de las orugas más temidas de Sudamérica por su potente veneno hemotóxico, responsable de accidentes graves en humanos cuando se produce el contacto con sus cerdas urticantes. En estado larval presenta un cuerpo robusto, de coloración pardo-verdosa, con espinas ramificadas dispuestas en filas longitudinales que funcionan como mecanismo defensivo. El adulto es una polilla de hábitos nocturnos, de tonos marrón grisáceos, alas relativamente anchas y un vuelo discreto. El ciclo vital incluye huevo, larva, pupa y adulto, con una fase larval prolongada que concentra la mayor importancia médica y ecológica de la especie.
Distribución geográfica: Se distribuye principalmente en el sur y sudeste de Brasil, con registros frecuentes en los estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná y São Paulo, extendiéndose hacia el noreste de Argentina, Paraguay y Uruguay. Su presencia está asociada a regiones templadas y subtropicales, con mayor incidencia en áreas donde persisten fragmentos de bosques nativos y zonas rurales arboladas. En los últimos años se ha observado una expansión hacia áreas urbanas y periurbanas, favorecida por la plantación de árboles hospedadores.
Ambiente: Habita bosques atlánticos, selvas en galería, montes ribereños y también ambientes antropizados como parques, quintas y veredas arboladas. Durante el día permanece inmóvil sobre troncos y ramas, donde su coloración críptica le permite pasar inadvertida. Prefiere climas húmedos, con estaciones bien marcadas, y se refugia en la vegetación densa durante los períodos más secos o fríos.
Alimentación: La larva es estrictamente fitófaga y se alimenta de hojas de diversos árboles nativos y exóticos, incluyendo especies de Ficus, Schinus, Prunus y Citrus. La alimentación es voraz y ocurre principalmente durante la noche, cuando se desplaza en pequeños grupos. El adulto, en cambio, posee una vida corta y una ingesta muy limitada, centrada en líquidos vegetales o néctar.
Comportamiento: Presenta un comportamiento gregario en fases tempranas, formando agrupaciones compactas sobre los troncos. Este agrupamiento incrementa su eficacia defensiva frente a depredadores. La actividad es predominantemente nocturna, tanto para alimentarse como para desplazarse. Ante una perturbación, las larvas permanecen rígidas, confiando en su mimetismo y en la acción tóxica de sus espinas.
Reproducción: La hembra deposita los huevos en masas ordenadas sobre la corteza de los árboles hospedadores. Tras la eclosión, las larvas pasan por varios estadios antes de pupar en el suelo o en grietas de la corteza. El ciclo completo puede extenderse varios meses y está fuertemente condicionado por la temperatura y la humedad.
Categoría de conservación: No se encuentra globalmente amenazada, pero su importancia radica en el alto impacto sanitario que produce. La conservación de sus hábitats debe ir acompañada de programas de educación y prevención, especialmente en zonas rurales y urbanas donde el contacto con humanos es frecuente.
Autor de esta compilación: EcoRegistros – 26/01/2026